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viernes, 24 de junio de 2011

MAMOS ARHUACOS

El Mamo representa el principio del conocimiento, la sabiduría, en una persona, un guía, un orientador de la ley de origen. Poder adquirido por medio de un superior con el arma asegurador que es el BUNKWEYKA Y KUNCHIWITUKWEY. Estos son elementos de consulta y comprobador de inquietudes e incógnitas que indican si o no de los interrogantes esenciales.

El mamo o mamu es la máxima expresión de sabiduría de la cultura iku o bintukua que es el nombre con el cual nos designamos nosotros los llamados arhuacos, para llegar a ser mamo se requiere que desde el momento de la gestación ya venga destinado por las fuerzas superiores del universo, el Mamo nace y aprende los secretos de la naturaleza por el contacto vivo que desde niño él relaciona con todo el conocimiento del origen que nos dejó Kaku Serankua el dios padre y Seynekun la madre tierra. En este caso, es necesario aclarar que llenarse de conocimiento y sabiduría no es llegar a ser Mamu, ya que este debe recibir Bunkweyka, Zartukwa y sojorin para llegar a serlo. Así mismo, debe recibir los marunsamas y adquirir los conocimientos y la sabiduría del manejo, control y dar respuestas a las inquietudes e incógnitas, necesidades y problemas ambientales, económicas, políticas y culturales del territorio en la sierra nevad de Santa Marta.

En nuestra cultura iku el Mamo desempeña un papel muy importante en el campo espiritual ya que en él está consagrada la historia de la ley de origen, el Mamo es fuente de pureza ancestral y es un poder que sirve para todos , él además, es la cabeza visible en lo que respecta a la parte política, el Mamo es guía espiritual de la comunidad porque a diario el mantiene un diálogo con todos los elementos del universo. El estudio de un Mamo es para toda la vida y para llegar hacer Mamo mayor se requiere de un total manejo e interpretación de los fenómenos naturales porque ellos anuncian, ya que son la voz de los padres y madres espirituales de la creación .


Los Mamos son personas que aparentemente son comunes y corrientes, pero su diferencia esta en su esencia, en su sabiduría, su humildad, su diálogo dia y noche con la sagrada madre tierra. Los Mamos tienen la capacidad de interceder por el resto de la humanidad, ellos están impregnados de la energía del abuelo sol, de los rayos, de las montañas; de tal forma que no es el Mamo cualquier sacerdote elegido a dedo, el Mamo aprende cada vez más a medida que pasan los años y dice el Mamo mayor de la cultura Bintukua: "a mis 105 año sigo aprendiendo porque la sabiduría de la madre tierra y todos los planetas no esta escrita en libros, esta en la memoria viva de los nevados, de los ríos, del mar, de las nubes y cada dia se aprenden mas cosas de la biblioteca natural"

TRADICIÓN ORAL DEL PUEBLO ARHUACO - LOS TEJIDOS Y LAS MOCHILAS

"Antes de materializarse todas las cosas que hoy día vemos y tocamos, existían en pensamiento espiritual. Todo era tiniebla en el universo y no se habían definido las reglas de la vida, es por tanto que, no existían los malos actos y todo lo que se pensaba se cumplía. Cuando el mundo se transformó todas las actividades fueron distribuidas por el espíritu creador de acuerdo a la forma de vida, clima y costumbre. De manera tal, que cuando llegó la luz del día, el mundo comenzó a girar en su órbita, todos los animales, plantas y piedras anunciaban la llegada del hombre y, toda actividad comenzó a desarrollarse como lo había ordenado el espíritu creador.

Cuando Muney maku (espíritu masculino) dueño de las artes del tejido aún no tenía compañera dada por el espíritu creador, las arañas y el gusano de seda desempeñaban este papel dando al hombre los hilos, que además, estas hilaban y ayudaban a tejer los vestidos. Luego cuando el espíritu creador le dio compañera al hombre, Ati nawowa (espíritu femenino,) su mujer (amia), que seria la primera mujer arhuaca en tejer la mochila con la ayuda de los pájaros como el oropendo, el macuao y otros, dieron inicio al tejido de la mochila (Tutu) arhuaca (Iku). Toda esta sabiduría de los hilos y el tejido fueron entregados a ati nawowa (primera mujer) por el espíritu creador para que ella lo diera a conocer a toda la generación de los Iku (arhuacos). Cuando Ati nawowa, se relacionó con otros espíritus fue dejando parte de estos conocimientos en todas partes del mundo sobre todo entre los hermanos menores. Ella recorrió el universo en espíritu cumpliendo la misión asignada por el espíritu creador. De esta forma, Ati nawowa, diseñó la forma y tamaño de la mochila arhuaca (Tutu Iku) al igual que el vestido (Muku) del hombre y de la mujer.

Cuando el mundo empieza a ser poblado, los primeros tejidos de la mochila fueron entregados al Mamu (sabedor arhuaco), quien seria en adelante el guardián y cuidador de todos estos conocimientos, es así que, los primeros tejidos y diseños en las mochilas fueron: la Tutu Chakeai que es la mochila del Marunsama (poder de Mamu), la Kau Jina que es la mochila toda blanca tejida en algodón que también pertenece al Mamu, la Chigue kunu que es la mochila personal del hombre y la Tutu Gawu que es la mochila personal de la mujer. Después se fueron tejiendo las mochilas con los diferentes diseños como el Kunsamunu A’mia (pensamiento de mujer) y Kunsamunu cheyrua (pensamiento de hombre)”.

El hilo de la mochila para la sabiduría arhuaca significa el tiempo, el cual se divide en positivo y negativo, donde el tiempo positivo es el comienzo del día, es decir; de las 12:01 a.m. hasta antes de medio día 11:59 a.m y el tiempo negativo va desde las 12 del medio día hasta las 12 de la noche. Por esta razón, las actividades de los arhuacos tienen un ordenamiento en el tiempo para mantener el equilibrio espiritual y material, así mismo, la Wati (Mujer arhuaca) prepara el hilo que emplea en la mochila en las horas de la mañana, en el tiempo positivo, y así transmitir toda esa gran energía de la madre naturaleza.

Hoy por hoy, de acuerdo a la tradición arhuaca el tejido que hace una niña por primera vez lo debe llevar ante el Mamu' para que de el "permiso" y ella se comprometa a ser una buena tejedora y pueda transmitir los conocimientos del "arte de tejer" a sus hijas. Del mismo modo, cuando el hombre y la mujer arhuaca deciden unirse, ella elabora dos mochilas una para ella y otra para el hombre, como símbolo de "amor de pareja", Cada puntada de una mochila simboliza el pensamiento del quehacer diario de la mujer expresado en la magnificencia de la madre naturaleza, por esto, para ella es motivo de orgullo y de respeto presentar la mochila ya elaborada ante la familia y en señal de madurez ante su posible compañero.

domingo, 12 de julio de 2009

La mochila arhuaca


La mochila arhuaca
Por Julio Marino Barragán
Sábado 24 de junio 2006 Revista Semana
Para los indígenas es uno de los símbolos de la creación de la vida. Su uso ha sido adoptado en todas las regiones y por diferentes generaciones.

Serankwa, el primer hijo que tuvo la Madre Universal, fue creando el mundo al moverse por todo el territorio ancestral en espiral, al igual que el caracol, regando sus hijos por todos los sitios por donde transitó, igual a la dispersión o el crecimiento de la mata de auyama, símbolo fundamental del esparcimiento o siembra de la vida para los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Así mismo, las mujeres arhuacas, y en general todas las mujeres de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra, van tejiendo sus tutu (mochilas), todos los días y a toda hora, sin descanso, pues el tejer mochilas es una actividad netamente femenina, y se podría afirmar que es la labor que identifica a las mujeres: así como el poporear (el consumo de hojas de coca mezcladas con cal extraída de un calabazo sobre cuya superficie se frota esta mezcla) es el símbolo definitorio del género masculino, tejer mochilas es el del género femenino. Desde muy temprana edad, las gaysenu (niñas) se ven con su madeja y sus agujas ensayando sus primeras puntadas y elaborando sus primeras mochilas de la mano de sus madres o de sus hermanas mayores.

Los materiales utilizados para su elaboración son el algodón, la lana y el fique. El algodón y el fique son los materiales usados desde los remotos tiempos de los orígenes, mientras que la lana es introducida por los misioneros católicos llegados a la Sierra, sobre todo a finales del siglo XVIII, cuando se funda en pleno territorio Arhuaco, el asentamiento de San Sebastián de Rábago, hoy renombrado por los indígenas como Nabusímake. Incluso, hoy día es común el uso de lana industrial adquirida en los centros urbanos que rodean la Sierra (Valledupar o Santa Marta), por las facilidades que representa al no tener que cortar, limpiar y escarmenar la lana extraída de las crías de ovejas que deambulan por los páramos de la Sierra.

L
os pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, son, tal vez y sin detrimento de los demás, los que más dan cuenta de la importancia de las naciones prehispánicas en la construcción de nuestro país. Pues la existencia y el conocimiento por parte de los mamu (profundos conocedores de la cultura y de la vida, y máximas autoridades de sus pueblos) de la continuidad histórica entre los antiguos tayrona y los actuales pueblos, hace de los arhuacos, koguis, wiwas y kankwamos, sociedades respetadas. De aquellos antiguos tayrona, de quienes descienden los arhuacos, destacaban los cronistas españoles, entre otras cosas, sus notables dotes de tejedores y el uso de mochilas terciadas elaboradas por las mujeres. Incluso, en muchas piezas de cerámica u orfebrería tayrona, es fácil distinguir el uso de las mochilas.

Cada hombre debe llevar por lo menos tres mochilas terciadas sobre su pecho: una de vivos diseños y colores llamada chigekwanu, en cuyo interior se guardan los objetos personales. Una mochila un poco más pequeña tejida en lana o algodón con los mismos diseños de la anterior, conocida como zizhu, en cuyo interior se guardan las hojas de ayo (coca), siempre va colgada de un hombro o guardada en la anterior. Una tercera mochila hecha en fique donde se guardan los alimentos o el equipaje para los viajes. Es común observar una cuarta mochila colgada de los brazos o en el interior de la chigekwanu, llamada yo 'buro masi, y que se usa para guardar el poporo. Las mujeres por tradición llevan mochilas principalmente de fique llamadas tutugavu colgadas de sus frentes.

Para el profundo pensamiento elaborado por siglos de estudio de su entorno, la mochila es uno de los símbolos más libres de la creación de la vida, es decir, el útero de la madre universal. Por ello, la imagen de una mujer tejiendo mochilas está dotada de la fuerza y del espíritu de la fertilidad. Además, la manera de tejer la mochila se desarrolla en forma espiral, según el símbolo de la creación del mundo hecha por Kaku Serankwa. Cuando una muchacha termina de tejer su primera mochila, debe llevarla ante el Mamu para que sea usada en los diversos rituales de iniciación que la insertan en la vida comunitaria; al momento de tener su primera menstruación.

A su vez, la mochila a través de los colores y dibujos, identifica ante los demás miembros de la comunidad el tana o linaje familiar de aquel que la lleva. Es decir, es uno de los mecanismos de pertenencia a la sociedad arhuaca de cada individuo. Entre esos diseños se destacan el gamako, que es una estilización de la rana, símbolo de la fertilidad entre las culturas indígenas de la Sierra. El zikamu, representación del ciempiés; el aku, a semejanza de los grabados en la piel de la serpiente cascabel, símbolo del tiempo y del espacio. En los últimos años, la creatividad de las gwati (mujeres arhuacas) ha incorporado una extensa gama de diseños, algunos son variaciones de los diseños tradicionales o novedosos como flores, el uso de nombres en los tejidos o representaciones tomadas de los motivos de la orfebrería tayrona.

En los años 60, época de gran transformación en el país, el despertar de las luchas indígenas hizo que muchos sectores de la juventud colombiana miraran su pasado. Y qué pueblo más representativo de ello que el pueblo arhuaco, el cual logró en los años recientes expulsar de su territorio la ya larga molesta presencia de las misiones capuchinas. En esos años, muchos de nosotros adoptamos en nuestra indumentaria el uso de la mochila arhuaca, bella y cargada de símbolos, donde, a semejanza de cualquier arhuaco, guardábamos nuestros más queridos tesoros. Es la hora en que la mochila arhuaca es aderezo fundamental en la vestimenta de cualquier habitante mestizo de los departamentos de Cesar, Magdalena o La Guajira, en nuestras calles o en los caminos, siempre veremos al hombre o la mujer llevar terciada sobre sus hombros una mochila arhuaca que conserva durante años como uno de sus objetos más preciados.